Diversidad: inteligencia y otras variables
Diversidad se ha asociado tradicionalmente en el contexto de la educación especial a déficit, discapacidad y trastornos. Sin embargo, atendida la manera como se distribuyen las características que determinan las diferencias individuales en la población -inteligencia, rasgos de personalidad, habilidades verbales, creatividad, talento musical, etc., y propiedades físicas como peso, tamaño.
🎈Diversidad de aprendices:
Aprendices que difieren en sus interacciones:
1.
Trastornos emocionales /
conductuales.
2.
Grupos étnicos, culturales y
lingüísticos diversos.
🎈Aprendices que difieren en su
acceso al entorno:
1.
Aprendices con trastornos de la
comunicación.
2.
Aprendices con necesidades
físicas especiales y con deterioros de la salud.
3.
Aprendices con necesidades
visuales especiales.
4.
Aprendices con problema
auditivos
Al hablar de los mecanismos cognitivos del aprendizaje (Bermeosolo,
1997, 2001) explicamos cómo el conocimiento intelectual (o aprehensión
intelectual), que los autores suelen identificar con el término amplio de
cognición -que se apoya en el conocimiento sensorial, común con los animales,
aunque lo trasciende ampliamente- se hace posible gracias a la acción del pensamiento y el lenguaje. El conocimiento
intelectual permite la aprehensión de la esencia de las cosas, la captación de
los significa cados, logros exclusivamente humanos. El pensamiento, “eje” de la actividad
intelectual, se apoya en muchas de sus manifestaciones en sistemas simbólicos
compartidos socialmente, en especial en el lenguaje verbal. nen la misma
calidad de pensamiento ni están igualmente dotadas en habilidades verbales y otras formas de
lenguaje. Un déficit intelectual se expresa en una serie de insuficiencias
tanto en la naturaleza del pensamiento como en variados aspectos del lenguaje. Mientras más severo es el déficit,
más afectados se verán pensamiento y lenguaje.
La ‘deficiencia mental’ es “aquella que presentan los alumnos
o alumnas cuyo rendimiento intelectual
es igual o inferior a 70 puntos de cociente intelectual, medido por un test validado por la OMS. Incluye los
rangos de leve o discreta, moderada, y severa o grave”. Se indica que podrá
derivarse a un niño a una escuela especial con un cociente intelectual de hasta 75. Ello, sin embargo,
“deberá ponderarse conjuntamente con el grado de adaptación social que presente el educando”
·
Retraso mental leve:
Equivalente a lo que se considera en la categoría pedagógica de
“educable”.
En conjunto, estas personas suelen desarrollar habilidades sociales
y de comunicación durante los años preescolares (0 a 5).
Tienen insuficiencias mínimas en áreas sensorio-motoras.
Con frecuencia no se distinguen de niños sin retraso mental, hasta
edades posteriores.
·
Retraso mental moderado:
Equivalente aproximadamente a la categoría pedagógica de
“adiestrable”.
La mayoría de los individuos adquieren habilidades de comunicación
durante los primeros años de la niñez.
Se adaptan bien a la vida en comunidad, usualmente en instituciones
con supervisión.
Pueden aprender a trasladarse independientemente por lugares que les
son familiares.
·
Retraso mental grave:
Durante los primeros años de la niñez adquieren un lenguaje
comunicativo escaso o nulo.
En edad escolar pueden aprender a hablar y ser “adiestrados”
(entrenados) en habilidades elementales de cuidado personal.
En los años adultos pueden ser capaces de realizar tareas simples
estrechamente supervisados en instituciones.
·
Retraso mental profundo:
Durante los primeros años de la niñez desarrollan considerables
alteraciones del funcionamiento sensorio-motor.
El desarrollo motor y las habilidades para la comunicación y el
cuidado personal pueden mejorar si se les somete a un “adiestramiento”
adecuado.
Algunos de ellos llegan a realizar tareas simples en instituciones
protegidas y estrechamente supervisados.
el retraso mental hace referencia al funcionamiento presente más que
a un estado permanente, en función de las habilidades adaptativas existentes y
de las demandas de la vida, por tanto, debe definirse en su contexto social con
apoyos apropiados, se logra experimentar mejoras. Los servicios de
rehabilitación deben basarse en las capacidades, limitaciones y necesidades de
apoyo de las personas.
·
modelos basados en las
capacidades, en el rendimiento, de componentes cognitivos y socioculturales. Los ámbitos más
aceptados en el estudio de la sobredotación
(o de la “superdotación”) incluyen:
1.
El talento intelectual en
cualquiera de sus manifestaciones.
2.
. El talento creativo.
3.
El talento psicomotor.
4. El talento social.
Bibliografía
Bertran, J. B. (2010). PSICOPEDAGOGIA DE LA DIVERSIDAD EN EL AULA. En J.
B. Bertran, PSICOPEDAGOGIA DE LA DIVERSIDAD EN EL AULA (págs. 17-70).
Mexico: Alfaomega. Obtenido de
file:///C:/Users/Cecilio%20Vera/Documents/10%20semestre%20materias/10%20SEMESTRE%20DAYRI/PROFE%20LADY/Psicopedagogia-de-La-Diversidad-en-El-Aula.pdf

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